19 noviembre 2018

Una caravana de sentimientos

"DENIED" Obra de Amy Leu


En el mismo día que llega la caravana de inmigrantes a la frontera entre Estados Unidos y México, entre el enojo y desprecio, también indignación y respaldo, a ambos lados del río Bravo, es acto de humanidad y empatía mínima recordar los pasos de nuestros antepasados. Largamente he escrito sobre mi abuelo Vicente Sanchis Amades, como entró en Estados Unidos de manera ilegal y siendo "Illegal Alien" entró al servicio militar. No lograría la ciudadanía estadounidense hasta que pasó por 5 años de servicio en Nicaragua, la Guerra Civil Española, Campos de concentración en el norte de España y el sur de Francia, siendo refugiado en altamar para meterse otra vez de lleno en un conflicto armado alistándose en la Segunda Guerra Mundial. Solo después de estas travesías lograría lo que a mí se me dio por mero nacimiento. Sin embargo, ventajista sería hacer eco del discurso de algunos en este país sobre "las maneras" de sus antepasados frente a los inmigrantes del siglo XXI. Por mucho que se quiera distinguir y adulterar al pasado, fuimos, somos y seremos migrantes, refugiados, trashumantes, HUMANOS en busca de algo mejor. Los refugiados del pasado, presente y futuro siempre han sido dispuestos a arriesgar la vida por la vida, o la vida por los sueños, incluso cuando normas, cuotas, bloqueos, armas, barreras, muros o leyes han impedido. Invoco la migración como derecho humano que es. Derecho que han invocado desde siempre mis antepasados y que yo soy incapaz de negar a los demás, por mucho orgullo que tenga de mis antepasados. El mundo se divide entre personas que tienen empatía y las que no...

¿En qué bando te posicionarás?