Cuando inicié esta búsqueda de raíces en el otoño de 2006, creo que además de descubrir quién era mi abuelo y cómo eran sus, y mis, raíces en Valencia, buscaba una familia. Sentía llamado a reunirme con la familia de mi abuelo, la rama perdida del árbol familiar de mi madre. Como aparentemente mi abuelo tenía hermanos, por una historia que me contaba mi madre, seguramente teníamos parientes allí, pensaba. Muchas veces, el ejercer de la imaginación y soñar con conocer a mi familia valenciana me sirvió para seguir, en los momentos más desesperanzadores, con mis investigaciones. Imaginaba una reunión de familias, separadas por tanto tiempo... Yo el nieto de aquel tío que se fue a vivir en Ohio. Toda mi familia presente y reunida por la primera vez con su parte valenciana.
Al final, parece que no tengo familiares de sangre, al menos de la familia directa de mi abuelo. Su hermano mayor Salvador Sanchis Amades (Picasent, 1902) y sus dos hermanas Ramona (El Cabanyal 1908) y Gloria (El Cabanyal 1913) desaparecieron. Gloria, cuyo nombre lleva mi madre, murió sólo unos años después de nacer en 1916. De Salvador y Ramona no puedo documentar el final de sus caminos pero con la brutalidad de la Guerra Civil y la destrucción de la riada de 1957, es probable que no las sobrevivieran.
Es imposible no acordarme de cuando pasé un fin de semana en Valencia en julio de 2010, tenía tanto orgullo de decir a todos mis compañeros que mi abuelo era de allí y a la vez sentía muy triste adentro. Allí estaba, un turista en mi propia casa. Incapaz de solucionar la historia de mi abuelo, era un turista americano más. A pesar de mis esfuerzos e investigaciones, sólo había logrado localizar el viejo barrio de mi abuelo y aunque parecía que había hecho bien en hacer esto, sentía vacío por dentro porque allí estaba en la misma arena que pisaba mi abuelo cuando tenía los mismos años que yo y aún parecía imposible, como que un mundo me separaba de lo que buscaba, de una conexión importante. Estar allí y sentir esta tristeza me motivó a seguir con mis investigaciones para algún día volver y no sentir así (al final ha pasado).
En aquel entonces, obtener la ciudadanía española era una obsesión. Pensaba que reclamar esa conexión formal con España, que mi abuelo tuvo que renunciar en su día, sería la mejor manera de honrar a mis ancestros y satisfacer estas ganas que guardaba adentro de descubrir mis raíces. Ahora, la ciudadanía es lo de menos. Es un papel y aquel papel aunque me llenara de orgullo terminaría significando absolutamente nada. No tendría una conexión más allá de hacer las vacaciones allí de vez en cuando y presentar mi pasaporte español a los agentes de las aduanas. Está claro que en esta búsqueda de raíces, aunque antes ni me diera cuenta yo mismo, buscaba algo mucho más profundo, una conexión mucho más fuerte.
Al final, encontré lo que buscaba... una familia. Así es el trato que he recibido en estas últimas semanas de los levantinistas y en especial desde la familia de mis padrinos y la familia de los Lopez, un trato muy cariñoso, acogedor y, sobre todo, familiar. Este último, quizás, es el único adjetivo que realmente empieza a hacer justicia a vosotros, los granotas. Me siento tan identificado con vosotros que parece que siempre fuera un granota y sólo tenía que descubrirlo. Está tan dentro de mí que estoy seguro que los genes, al menos los de los levantinistas, transmiten militancia futbolística porque esto no se explica de otra manera.
Este viaje también me sirvió para comprobar el orgullo que suponía mi historia para los granotas. Me alegro de que mi historia os haya impactado y que os sirviera como motivo de orgullo. A mí me cuesta contener las lágrimas al pensar hasta dónde he llegado en esta búsqueda de raíces. Seguramente no sabéis cómo me habéis impresionado y lo orgulloso que soy de vosotros y de formar parte de vuestra piña. Lo que viví en este último viaje a Valencia hace unas semanas, superó sumamente a todo lo que podía haber imaginado, ni en aquellos momentos bajos cuando dependía de la imaginación para seguir investigando las raíces de mi abuelo ni en mis mejores sueños. Sois mucho mejor (y mucho más numerosa) que la familia que imaginaba.
Gracias padrinos, Sergi, Didac, María, a los Lopez y los de la peña AmuntGranotes, a Jorge, Mar y José, a Ricard el abogado, a Boro, a José Luis García Nieves, a Xavier "Lliure" Copado, Felip Bens, a Pau Ballester, a Rafa Jordà, a Estanis, a Héctor Conesa, a David Salavert, a Luca, a Emilio Nadal, a Alberto Gil, a Quico Catalan, a los del programa Sin Tregua, a Lluis Mesa Reig y el ayuntamiento de Estivella, a José Mocholi, Raúl, Eric, David, a Rubí, Mikel, Sergio Alcantarilla, y la casi infinita lista de personas que me recibieron como un amigo y me pusieron una sonrisa o me hicieron reír. Gracias a todos los que hicistéis que las semanas de mi viaje valenciana fueran maravillosas. Siempre llevaré conmigo las sonrisas, las risas y la pura felicidad que sentí con vosotros y, de esta forma, siempre estaráis conmigo.
El final feliz, para mí, es que esta historia sólo acaba de empezar.
La peña estadounidense que fundé fue introducido en el descanso del partido entre el Levante Unión Deportiva y el Real Betis disputado en el Estadi Ciutat de València. La fecha 5 de marzo de 2012 también era mi cumpleaños y el speaker del Levante Pau Ballester quiso tener el detalle conmigo y con mi peña de darnos el "benviguts", poner nuestro escudo en el vídeomarcador y hasta poner la canción del que sale nuestro nombre: "Born In The USA" por Bruce Springsteen. Aquí el vídeo de lo acontecido en el descanso de aquel partido.
Apenas he podido dormir en esta estancia en valenciana. Y no es por falta de ganas. Con las tantas emociones, pensamientos, celebraciones, apenas logro descansar aquí. Cuesta creer todo lo que estoy viviendo y creo que es por eso que en las noches el cerebro no para de procesar y analizar lo vivido y el porvenir. Pasan los minutos pensando en lo que debía de haber dicho para realmente hacer que las personas sintieran mi agradecimiento y tuvieran conciencia de la extrema felicidad que he sentido en estos 18 días. Aun con tiempo de reflexión, faltan palabras para describirlo.
Esta noche dudo que vaya a dormir. Mañana, juega el Levante en el Ciutat. Será espectacular. Una última batalla con mi gente antes de salir. Mañana hay que estar al lado del Levante, de mi familia, a dar lo todo porque allá desde Estados Unidos, donde pronto estaré de nuevo, los levantinistas no oís mis gritos ni puedo transmitir mis fuerzas al equipo. Mañana es mi última oportunidad para hacerles llegar en directo.
Levante, mientras te escribo ha cambiado el día. Ya es el 5 de marzo de 2012. Hoy es mi cumpleaños, mi primero a tu lado (físicamente). Ya sabes que me da vergüenza pedirte algo más, después de todo lo que he recibido y disfrutado en estos 18 días, sería absurdo e ingrato pedirte deseos cuando tu gente me ha arropado, me ha dado de comer y me ha llenado en cada día, más bien en cada minuto de estos días. Por eso, no te pido nada... nada más que permitirme deleitarme contigo, del Levante, una vez más en directo, el Levante de mis antepasados y las centenares de personas maravillosas que ya son familiares míos, aunque no compartimos genes, compartimos sangre, sangre azulgrana. Te quiero, Levante.
Ahora, que he recuperado la voz y que mi cerebro ha tenido el tiempo necesario para procesar lo acontecido, toca relatar y revivir la victoria en Cornellà...
RCD Espanyol 1 - LEVANTE UD 2
El trayecto a Barcelona era muy agradable con mis padrinos: risas, cánticos, música de Lliure y el paisaje de montañas y el mediterráneo. Lo más notable ocurrió a la salida de la carretera una vez llegados a Barcelona. Nada más salir de la carretera, yo señalé al hotel con la voz y el dedo, Sant Just. Había visto una foto en la web y la reconocía cuando lo vi. Mis padrinos no me hicieron caso. "Tonto americano..." habrán pensado "Su primera vez en Barcelona y nos va a enseñar la ciudad..." Mi padrino me explicó, "No, es que buscamos NH..." Yo pensaba que a lo mejor estaban buscando parking... En fin, pasamos por varias rotundas hasta que yo les avisé de nuevo que el hotel ya lo había señalado medio kilómetro atrás. Ahora, no los dejo olvidarlo...
Esperábamos en el hotel para ver bajar a los jugadores para la comida. Estaban tan concentrados, tan serios que no los quería molestar. Me transmitían mucha confianza de cara al partido aquella noche. Nosotros fuimos por la ciudad a ver las ramblas y también vimos al estadio. Luego, volvimos al hotel para iniciar el pre-partido. Allí conocí a Pedro Catalán y a Ernesto Dominguez (véase foto a la izquierda), una leyenda viva del levantinismo. Eran los dos muy simpáticos y personales conmigo, me impresionaba el trato que me dieron, dado que soy un mero aficionado pero así es el Levante, esto lo he notado con todos. Somos humildes.
Quico Catalán, el presidente del club, y Alberto Gil también hablaron conmigo y allí en el vestidor del hotel me invitaron a vivir el partido en el palco. Habría sido un gran honor. Representar al Levante al lado de unos auténticos señores como son las personas ya nombradas. Pero al otro lado me dijeron que tendría que tapar la camiseta que llevaba o cambiar de ropa, y claro tampoco podía llevar la bufanda del Levante. Ya sabía que tampoco podría celebrar los goles porque esto reflejaría mal al Levante y la tradición. En fin, no podía hacerlo. Con todo el respeto y agradecimiento, venir desde 8,000 kilómetros para sentarme tranquilo y callado habría sido una prisión. Tenía tantas ganas de apoyar al equipo y vivir el partido. Mirando atrás, no tengo ni idea cómo habría cumplido con las normas tradicionales dado lo que sucedería en el terreno de juego. Seguramente no habría podido contenerme.
Tocaba vivir el partido en el rincón visitante en una sección más elevada respecto al terreno de juego. En la sección visitante, sólo venían unos granotas de Barcelona. Se notaba mucho la crisis. Ojalá los clubes facilitaran más los desplazamientos de aficiones visitantes con la venta de entradas baratas, sobre todo entre clubes amigos. El fútbol sin afición carece de grandeza.
El partido empezó. Lo vivía intensamente. La afición local apretaba mucho. Cada empujón o tropezón era una falta y una amarilla. La afición local presionaba al árbitro mucho con sus pitos y reclamos a todo. Parecía que la grada pitaba el partido. Era un sufrimiento. Tenía que aguantarlo, sabiendo que mis gritos y reclamos no llegarían (de todas formas, grité y reclamé bastante). "Si aguantamos los primeros 15-20 minutos...", le decía a mi padrino. Pasaron los minutos. Llegó la ocasión... El pase de Barkero se va de Koné y cae perfectamente en la trayectoria de Valdo, su característico toque suave y un tiro pegado al poste que besa la red de Casilla. Di saltos, junto a mis padrinos, incluso llegué a levantar mi madrina. Enseñaba la bufanda al aire mientras cantábamos "Vamos mi Levante". Ya teníamos el gol, ahora tocaba cerrar líneas y defender, aguantar... ¡Que buenos son los nuestros y orgulloso soy de ellos! Destruían el juego del Espanyol una y otra vez. Les veía tan fuertes, tan concentrados, tan metidos en el partido. Veía la salida final de la racha negativa. Llegó el descanso con 0-1 en el marcador con gol de Valdo, precisamente el resultado que había predicho en Sin Tregua la noche anterior (y sin haberlo pensado demasiado). Estaba tan contento y a la vez sufriendo. Quedaban 45 minutos de aguantar y esta vez defenderíamos la portería justo en frente de los Ultras del Espanyol.
De la segunda parte, destacan los goles. El 1-1 era una injusticia. Era el único tiro a puerta del Espanyol en todo el partido. Obviamente, Cornellà se despertó y vino arriba. Parecía que íbamos a sufrir. Yo tenía claro que hasta un punto sería importante, algo más para la permanencia, un punto importante para romper la racha. Intentaba convencerme de esto y contentarme con el empate pero no pudo de todo. El empate dejaba un mal sabor de poco. Nosotros habíamos hecho los méritos para ganar y merecimos ganar...
Gracias a Dios, Rubén Suarez juega en el Levante. Parecía que su entrada al partido se produjo demasiado tarde y, sin embargo, entró en el momento perfecto (Muy bien, JIM). Nos aporta toque y control y a lo mejor el último pase. Todas las cosas que necesitábamos para volver a ponernos adelante. Ah, y también nos aporta golazos de falta...
Oscar Serrano es derribado cerca de la área grande pero en una posición que no facilita el tiro directo. Farinós se acerca pero Rubén le manda a coger amapolas. Joder... ¡Va a intentarlo! "
¡Tú puedes, Rubén, tú puedes!" le animaba mi madrina. Yo también estaba convencido porque la situación me recordaba aquel tiro ante el Cartagena de una posición muy similar y que aunque no entró, por milagro, Robusté terminó mandando la pelota adentro. ¡¡¡VAMOS, RUBÉN!!! No respiraba durante un tiempo a la espera del tiro.... y GOOOOOOOOOOOOLLLLLLLL!!!!!!!!!!!!!! ¡¡¡VAMOS!!! Empezaba a dar saltos y a gritar como un loco. ¡HABÍA ENTRADO! No lo podía creer. Parecía que iba fuera pero entró ante la mirada fija y indefensa del portero contrario. No podía contenerme. Los 90 minutos de tensión y sufrimiento se convirtieron en una celebración eufórica. Cantamos un victorioso "Vamos mi Levante". El Estadio Cornellà-El Prat se vació.
La victoria estaba tan cerca pero parecía que nos separaba una eternidad. Me gustaría ver una retransmisión del partido para asegurarme de que no pasó una barbaridad de tiempo en el descuento, porque me parecía que pasaban una eternidad. Dentro de poco, y con todo el convencimiento, me pareció que ya habían acabado los minutos añadidos. "¡PITA YA, ÁRBITRO!" exclamé con todas mis fuerzas. Cornellà era una tumba ya. Después de sufrir por 90 minutos, escuchando sus pitos y reclamos al árbitro, después de verles condicionar al árbitro durante todo el partido, por fin era mi turno. "¡PITA YA, PITA YA! ¡PITA YA, ÁRBITRO! ¡¡PITA YA!!". Tenía que haberlo gritado unas 20 veces. Medio Cornellà se dio la vuelta y miró arriba para mandarme a callar. No le hizo caso. Seguía gritando como un auténtico loco. "¡PITA YA ÁRBITRO!" ¡¡¡POR FIN, EL ÁRBITRO ME HIZO CASO Y PITÓ EL FINAL!!! Ya podía celebrar con tranquilidad el logro impresionante de los nuestros. Después de la piña del equipo, algunos jugadores se acercaron a nuestra sección. Algunos, como los medios no sabían que estábamos allí. Estanis y Ballesteros eran los únicos que nos vieron. Nos saludaron y nos aplaudieron. ¡Que grandes!
Aquella noche sentía una alegría incontenible. Ni el hecho de que el autobús salió en la dirección opuesta (sin pasar por donde les esperábamos para despedirles) podía acabar con la alegría. Volvimos al hotel para pasar la noche y no sé cómo logré dormir después de todo lo que había vivido, quizás fue la tranquilidad de que el Levante estuviera en puestos de Champions de nuevo. De todas formas, el descanso me venía muy bien porque el próximo día tocaba levantarnos pronto para volver al Nazaret a las 12:00 y animar a las chicas, quienes, por cierto, nos dieron una prolongación de la alegría de la noche anterior. ¡Que grandes sois! 2-1 al Málaga con un remate de corner en la última jugada.
¡Gracias Levante por darnos una alegría tan profunda y el perfecto fin de semana!
Buit en el nostre cor (El Cabanyal)
29 febrer 2012
La "prolongació" del carrer de Blasco Ibañez en El Cabanyal
Quería apreciar los restos de la casa que antes existía aquí. Al andar en el espacio, allí capturado en la foto, pise el viejo suelo de mármol ahora al aire libre y cubierto literalmente de mierda y basura. Precisamente pisé en la caca de un perro andando por lo que antes tenía que haber sido una vivienda histórica y bonita.
La primera semana de mi nueva aventura en España ha llegado a su fin. Fue una semana frenética, llena de oportunidades, reuniones especiales, alegrías e ilusiones. Ocurrieron tantas cosas que resultará difícil resumir todo lo que ha pasado en esta entrada. Sin embargo, no tengo duda alguna de que ésta ha sido la mejor semana de mi vida.
Primera vez en el Ciutat de València
Esperé hasta después del partido ante el Espanyol para contarlo todo en el blog porque tenía mis supersticiones. Incluso sin aquella victoria tan especial habría sido la mejor semana de mi vida... Pero imagina cuánto más dulce aun fue la culminación de la semana con presencia en las victorias en Cornellà y en el Nazaret (con el Levante Femenino). Los dos partidos terminaron con una éxtasis granota con dos goles que nos dieron dos victorias en los instantes finales de dos partidos muy sufridos en la grada. Ahora, toca repasar con recuerdos y fotos la semana, que hasta este punto de mi vida, es la mejor semana que he vivido, una semana en la que no he podido despertarme de los sueños (porque los estaba viviendo) y una semana en la que apenas he podido dormir (por las emociones y alegrías tan intensas).
Volver al Cabanyal
En esta semana, llegué a estar justo en frente de la vieja casa de mi abuelo en el Cabanyal (Día que he resumido en una entrada aparte: "Hoy mi abuelo ha estado más vivo que nunca"). En la esquina que hace la Calle Dr. Lluch con la Calle de los Pescadors se encuentra la vieja casa cabanyalera de mi abuelo, Vicente Sanchis Amades. Casi todos los días, de memoria creo que sólo falta el día en Barcelona, fui andando por el barrio marinero, el barrio de mi iaio. Produce sensaciones extrañas estar allí en frente de su casa. En Julio de 2010, en mi primer paso por El Cabanyal, estuve en la tranvía que pasa directamente en frente de la casa de mi abuelo, sin saber que estaba justo en frente de la vieja casa de mi abuelo, sin saber que en apenas unos años llegaría a solucionar en gran parte la vida de mi abuelo que tantas confusiones y frustraciones me había producido. Todavía no lo puedo creer.
El bautismo granota ante el Rayo
Con el capitán Sergio "Papa" Ballesteros
El domingo 19 de febrero de 2012 empezaba con los nervios. No logré dormir en toda la noche ni con todo el cansancio que tenía después de sufrir en el vuelo el mareo ni después de estar unas 48 horas sin dormir. Estaba pensando en mi primer partido en el Ciutat y no podía parar mi cabeza de pensar en todo lo que he vivido en estos 5 años. Al final, tiré la toalla a las 8 de la mañana con el sol ya puesto. Tenía su fortuna porque me levanté a una hora ideal para despedir los jugadores convocados por JIM en su camino al hotel de concentración. Allí conocí a todos mis ídolos, sobre todo mi jugador favorito, Rafa Jordà.
Grada Central con mi familia valenciana
Parecía que era el momento perfecto para acabar con la mala racha que estaba llevando el Levante U.D. ante la visita del Rayo Vallecano. Llevábamos unos meses sin una victoria en La Liga y parecía el momento ideal para cambiar la dinámica. Era mi primer partido en la grada del Ciutat de València y, a pesar del resultado tan decepcionante que llevábamos a casa, estaba contento. Era maravilloso incorporarme a la grada levantinista, conocer a los levantinistas y presenciar un partido de mi Levante UD, descendiente del Levante FC que seguramente mi abuelo había visto jugar en el viejo campo de La Plageta.
Obviamente estaba dolido por la derrota pero las derrotas, sufrimiento y, sobre todo, las adversidades también son parte del levantinismo, y tarde o temprano tendría que presenciar en vivo una derrota dolorosa. Algunos levantinistas me explicaron que la derrota era mi bautismo granota. Para definir la experiencia, me quedo con las palabras alentadoras de José Luis García Nieves:
"Cruzarte medio mundo para acabar perdiendo 3-5 es muy del Llevant"
-José Luis García Nieves
La agenda con el Levante U.D.
El club me recibió de una forma muy especial, facilitándome acceso a las instalaciones y empleados del club para lanzar mi formación como entrenador de fútbol, una aspiración mía desde que empecé mi propio equipo de fútbol universitario en los Estados Unidos el pasado agosto. El Levante, principalmente Héctor Conesa, me hizo un programa para ver entrenamientos y tener charlas con miembros importantes de la organigrama del club.
Al final he disfrutado de sesiones con Joseda (Analista deportiva), David Salavert (Director de las categorías inferiores), Emilio Nadal, Estanis (Preparador físico), Andrés Garcerá (Delegado del club) y unas charlas muy especiales con Juan Ignacio Martínez (actual técnico del Levante) y Quico Catalán (Presidente del Levante). Me han servido mucho para iniciar mi formación como entrenador de fútbol y han contribuido de forma importante a que esta semana fuera tan impresionante y tan memorable.
La salida de Rafa Jordà
Tenía el honor de conocer y hablar en varias ocasiones con Rafa Jordà esta semana, mi jugador preferido en el Levante desde que me hice aficionado del club y un jugador que tenía un papel importante en mi historia personal y en hacerla llegar al mundo levantinista. Está claro que lamentaba mucho su salida del Levante y que tuvo que tomar lugar precisamente en esta semana tan especial para mí. Resulta que mi primera semana en el Levante ha sido la última en el Levante de Rafa Jordà.
Con el paso de los días, tengo otro punto de vista. Me alegro de que haya tenido la oportunidad de conocerle antes de que fuera a China y de transmitirle en propia persona mi agradecimiento por todo lo que hizo por y para el Levante y mí. Ahora, tendré la oportunidad de verle jugar y disfrutar del fútbol de nuevo en el Guizhou Renhe. ¡Que toda la suerte del mundo te acompañe, Rafa, y que veas recompensado tu trabajo, entrega y coraje en el terreno de juego!
Los encuentros levantinistas
La semana también produjo muchos encuentros levantinistas muy especiales...
Deleitando con la música de Lliure
En el programa de la 97.7 "Sin Tregua"
Estuve presente para una reunión de la Delegación de Peñas Levantinistas. Es la primera vez que fue representado la peña estadounidense, la que fundé yo en julio/agosto del año pasado. Lamento, como las representantes presentes, el trato policial que estamos recibiendo en el Ciutat que se podía percibir en el recibimiento antes del partido ante el Rayo con el ambiente tan extraño que hubo y con el miedo que sentía yo al intentar acercarme al autobús, rodeado de policías, del equipo para comunicarles a los jugadores mis ánimos antes del partido.
Desde luego disfruté mucho de una comida muy, muy, muy levantinista con historiadores y escritores ilustres Felip Bens y José Luis García Nieves, y con el cantautor Xavier "Lliure" Copado. Era uno de estos momentos, como muchos más que viví esta semana, cuando esperas que nunca tuvieran su fin.
Todos los días he disfrutado de encuentros levantinistas con mis padrinos, con Manolo Lopez y su familia, con Sin Tregua (el mejor programa de radio en el mundo) y con levantinistas en las calles o en el estadio. Me han llenado todos estos encuentros. Imagina lo contento que estoy de por fin compartir el Levante con vosotros en persona y poder conversar sobre todo y vivir el Levante a vuestro lado.
La primavera valenciana Que esta semana ha sido la mejor de mi vida no quiere decir que no ha tenido sus momentos tristes. La primera que me viene a la cabeza ha sido la brutalidad policial a los estudiantes y la llamada "primavera valenciana". Ha sido alucinante lo acontecido y la negación de algunos medios de comunicación a presentar la realidad que se está viviendo en las calles en Valencia.
La conquista de Cornellà
Se está alargando mucho esta entrada. Por eso, y por lo mucho que habrá que comentar y documentar de este momento tan importante y, a la vez, tan dulce, voy a escribir en los próximos días una entrada aparte para recordar la conquista de Cornellà por el Levante, que supuso el postre final de la mejor semana de mi vida y que hizo que puedo decir que he saboreado en propia persona no sólo la decepción del Rayo sino también la extasis de Cornellà, en otras palabras: la pura esencia de lo que es el levantinismo. En estos momentos, sólo puedo comunicar la tremenda felicidad que sigo sintiendo por la victoria levantinista en la noche.
También debería de promocionar los artículos que he escrito (en inglés) para ForzaFútbol, un sitio web estadounidense obsesionado con contar y analizar todo con el fútbol español. Estoy muy orgulloso de poder informar sobre el Levante U.D. en esta web. Aquí los enlaces para las crónicas que he hecho hasta ahora...
Aunque tocará en el futuro cercano hacer agradecimientos más formales, quiero aprovechar la conclusión de esta entrada para dar las gracias a todas las personas que eran protagonistas en esta semana tan especial en mi vida. Me habéis dado tantas alegrías y ánimos para cargar en mi maleta mental en la inevitable vuelta a Chicago que haré por la mañana de mi cumpleaños, el 5 de marzo. A todos vosotros, mi más sincero y sentido agradecimiento.
A mis padrinos... seguís facilitándome todo cada día para aprovechar esta experiencia y disfrutar al máximo y seguimos disfrutando y riendo cada día más. Todo mi agradecimiento a vosotros.
Enlaces de los medios de comunicación con motivo de mi visita: