15 enero 2020

Papi, ¿por qué no juegas en el Levante?

DEAN BURRIER SANCHIS

Después de una derrota contra el Atlético de Madrid, el silencio incómodo reina sobre la comida como una tormenta que amenaza: mi hija ha estado razonando.

Prácticamente con verla, se ven a los sinapsis evolucionando a una velocidad que da vértigo. Se nota que amenaza su nebula con un diluvio.

Le habré anunciado hace un minuto que me toca partir por la tarde para ir a jugar al fútbol. Si se permite con generosidad el uso de "carrera", estoy en el ocaso de mi carrera futbolística. Estemos claros, tampoco es que tuviera un amanecer muy brillante, sería como Mercurio que apenas roza el horizonte por la tarde noche, sin brillar más que muchas estrellas menores y ante la apatía e ignorancia de la práctica totalidad de la población mundial que ni siquiera reconoce que existe. Igual ni llega a ese nivel.

Jugué mi primer partido oficial en la vida con 20 años en un equipo universitario de 3a división de la NCAA, donde nunca pasaría del equipo B. Después fundaría mi propio equipo con amigos para jugar otro año inconsecuente antes de graduarme. Posteriormente, a hacer la gira de competiciones de pago de las ligas de aficionados en la zona de Chicago durante los últimos 7 años. Para mí, y para mi hija seguramente, el clímax sería competir con camiseta blaugrana en un torneo de fútbol 7 con aficionados granotas en junio de 2016.

Este invierno, estoy culminando este progreso como jugador, debutando en la "Europa League", una de las ligas más importantes de las insignificantes, de categoría aficionada en Chicago. Visto así, no está mal para alguien que no empezó a jugar seriamente al fútbol hasta ser universitario y en la práctica apenas va llegando a 10 años. Cada gol supone una reivindicación de una juventud y pasado futbolero inexistentes. Cada pelota ganada una declaración de validez y justificación por mi presencia en la lista de suplentes. Si Morales es el Messi de los pobres, aspirar a ser el Morales de los indigentes es una meta lejana. Pero allí está la pregunta incómoda que ahora me toca enfrentar como rival.

— Papi, ¿por qué no juegas en el Levante?


Atónito quedo. Hará más cálculos que muchos estudiantes de matemáticas que cursan el bachillerato, pero ¿no es todavía joven para irse dando cuenta de que su papá es un fracasado? Dentro de mí, siento ese empuje por preservar en la medida de lo posible esa imagen relativamente inmaculada del super Papi. Pero la realidad es que en ninguna actividad en la que he participado en la vida he llegado a ser importante. Salvo en ser papá.
"la trayectoria (como papá) viene siendo mi mayor logro a nivel personal, mi copa mundial fraguada día tras día
Humildemente, sé que lo estoy haciendo de maravilla. Tendré mis días y mis fracasos como todos, pero la trayectoria viene siendo mi mayor logro a nivel personal, mi copa mundial fraguada día tras día. Estoy luchando en contra de generaciones de antepasados que no eran buenos papás, una trauma heredada que lucho por superar. Mi árbol genealógico está poblado de hombres que directamente desaparecieron de las vidas de sus hijos. No hay modelo en el que fijarse la mirada y me lo he tenido que inventar.

Aunque no llegue nunca ni a defender el escudo del Levante en el campo de batalla ni a codearme con Aitor Fernández sobre el verde (en la Tenda Granota sí lo hice para orgullo de mi hija), hay una epopeya granota que vamos escribiendo juntos. Tengo una hija con fiebre granota, contagiada de nuestros valores, orgullosa, humilde, que ejerce empatía, bondad y amor que emocionan hasta provocar lágrimas. Me da tanta vida meterme en su mundo, ese espacio en donde el Levante ejerce con agencia omnipresente, todo poderoso, una realidad palpable y profundamente local. Y, por qué no, habitar, allí en ese espacio, donde hasta yo podría ser la estrella tapada del equipo.









19 diciembre 2019

Ir a España, sin salir de Norteamérica


Encontrar a España, fuera de España. Hoy en día, parecería tratarse del Little Spain en Nueva York, inaugurado en este 2019. Pero para 1969, era un desafío a la altura de un marinero muy viajador que tuvo que exiliarse fuera de España, primero por motivos económicos y familiares, posteriormente por el régimen franquista y su pasado como soldado republicano y prisionero de un campo de concentración franquista. Para alguien que había sobrevivido varios campos de concentración franquistas, una vuelta precipitada a su país sería un lujo totalmente descabellado (acabaría volviendo, como muchos, después de la muerte de Franco: enlace). Pero inevitablemente el tiempo hacía estrechos en el corazón de Vicente Sanchis Amades y éste buscaba maneras de acercarse a su cultura y sus raíces a lo lejos. Había mudado, recién casado, a Nueva York y Connecticut, zonas de congruencia española y valenciana, entre 1949 y 1950, pero muy atrás quedaba para finales de los 60. Habría que echar usos de su industria para recrear unas vacaciones Made in Spain, sin ir a España. Así interpreto un viaje, hasta ahora inidentificable en las fotos de mi antepasado. Como el polaroid mismo, la paciencia y la fuerza hacen que se esclarece la imagen del pasado.
Posando a la derecha, mi abuelo, Vicente Sanchis Amades

En marzo de 2013 y después de unas largas investigaciones, recuperé las cenizas de mi abuelo, que nunca fueron enterrados y que misteriosamente se encontraban en poder de una sobrina de una esposa posterior a mi abuela. De hecho, la falta de paradero final, ni registro en ningún cementerio fue el gran impulso para que yo fuera insistiendo en mis búsquedas. Simplemente, no concretaba su paradero final.

Acabé heredando su colección de fotos, con las cenizas, y mientras otros viajes encajaban en seguida, este resistió. Dentro de los polaroid figuraban tres viajes: Niágara (agosto del 69), España (agosto del 78) y un tercero difícil de ubicar. Se enseñan banderas de Thailandia y de Canadá.  Se presentaba un escenario exótico, con edificios llamativos, y de apariencia asiática en el fondo. Pero entre las mismas fechas marcadas una peculiar exposición sobre Valencia. ¿Serían de un mismo viaje? ¿De dónde exactamente?

Postal de la Expo '67 en donde se aprecia
el mismo edificio de la foto de mi abuelo
Acabé descubriendo que esta ciudad fantasma, futurista e internacional era precisamente una ciudad vibrante de vida cultural transformada en la "ciudad del futuro": Montréal, el escenario de la Exposición Mundial de 1967. Los edificios peculiares eran pabellones de los distintos países participantes pero... España no participó. El gobierno franquista aparentemente no quiso potenciar la imagen internacional y turística de España a través del Expo, o directamente como pasó con China y Sudáfrica, no fueron invitados.

Al menos así me constaba hasta que recientemente solucionamos el incógnito: España no participa en el Expo pero sí alquila un pabellón en los años posteriores a la Exposición mundial cuando todavía vienen millones de turistas. Viendo que la Expo de Montréal era el más asistido y más popular de la historia moderna de estos eventos, y además la inversión realizada, se prolongó durante varios años la presencia física de los pabellones y de muchas delegaciones de países extranjeros. De hecho, el Expo '67 sería el detonante para que la ciudad albergara a Las Olimpiadas en la siguiente década en la ciudad quebecois. En estos años de la prolongación, apareció España.

La exhibición estaba prevista
que permaneciera solamente durante los meses de verano
Desde agosto de 1969, más de dos años después de la inauguración del Expo, España alquila un pabellón antes en posesión de Escandinavia.

En este Pabellón, se aprecian, en las fotos de mi abuelo y en un folleto rescatado de la época, que se presentaba bailes de flamenco, películas, imágenes, vestidos y la gastronomía del país.

Con mi esposa delante de la Basílica de Notre Dame en Montreal
Recientemente, tuve el honor de volver a un sitio donde nunca he estado: Montreal. Me hacía mucha ilusión por todo el renombre cultural que se asocia con esta gran ciudad pero sobre todo por volver a descubrir y caminar detrás de los pasos de mi antepasado. Escribiré más adelante sobre las obras de Guastavino que localizamos allí y algunas anécdotas más del viaje.

Precisamente, para mi abuelo, ir a Montréal era volver a España, un destino prohibido por su pasado como soldado republicano. También representa el amor y patriotismo de uno que realiza un viaje tan extraordinario: la presencia española solo se garantizaba durante unos meses, era un viaje internacional y un viaje en coche (sin duda alguna modo de transportación dado su paso por Niágara) de alrededor de mil kilómetros. Es más, que estas fotos, principalmente del espectáculo de baile y una vitrina con un vestido de Valencia, fueran de las poquísimas posesiones que le sobrevivieron y me llegaron a mí, habla del valor inverosímil que la experiencia y memorias significaron para mi abuelo. Era la única manera de aproximarse a su cultura y raíces, estando tan lejos y teniendo prohibido su vuelta mientras Franco todavía echaba carbón monóxido, acción que dejaría de hacer en la década posterior al viaje.

FOTOGALERÍA:









Hoy en día la ubicación de la Expo 67 ejerce como pista de la Fórmula 1

FOLLETO DE LA PRESENTCIA ESPAÑOLA EN LA EXPO DE MONTREAL DEL 67:



25 agosto 2019

Ojalá que fuera tan levantinista como mi hija



Ojalá que fuera tan levantinista como mi hija. Ojalá el sorpasso particular en el levantinismo en nuestro hogar se hubiera tardado más en llegar para no encontrarme tan desprevenido y tan falta de recursos para justificarme. Ojalá poseyera su visión universalista del levantinismo. Ojalá esto nunca cambie.

Algo habré hecho bien en estos dos años para tener a mi hija tan enganchada al levantinismo. Me felicito y lo celebro como si de una copa se tratara, pero vale más porque una alegría desbordada en el momento menos esperado no tiene precio. Ella supone una dosis casi diaria de alegría imprevista inyectada directa al seno de mi corazón granota. Más no se puede pedir estando tan lejos del Ciutat.
Deje que les explique.

Cualquier cántico, sea de júbilo o protesta, que oye lo asocia directamente con el Levante. Lo justifico pensando que desde cría ha apreciado que el Levante causa a su papi y a otros adultos a volverse jóvenes de repente y cantar a capella al unísono invocando el nombre del Levante. Por algo, ella escucha ecos de levantinismo en las protestas en Hong Kong y Rusia que escuchamos cada día en los noticieros del altavoz de casa. Claro, allá, en sus respectivos idiomas, estarán pidiendo a gritos otra cosa, con toda la razón, pero mi hija les contesta con un "Vamos mi Le-van-te!!! Vamos campeón! Lo Lo Lo-Lo Looooo!". Ya me habré envejecido mucho para que mi levantinismo tan razonado y prudente no encubra y reconozca en seguida esa resistencia contra los grandes imperios de tiranía y corrupción como una lucha hermana a la causa levantinista.

Otro día es una bandera. Sí, una bandera cualquiera. Sea de Estados Unidos, de un estado, otro país, de una marca publicitaria, da igual. Una bandera que ondea alta y orgullosa le recuerda al Levante. "Papi, mira: una bandera del Levante!". Esta vez caigo víctima de mis ojos que no me permiten ver que el Levante que por su entusiasmo hace vibrar está reflejado en estas banderas. Maldita madurez que ya me está volviendo ciego.

Tal vez el momento más dulce es cuando ella asista a mis partidos de fútbol con su madre. Un domingo cualquiera en un parque municipal, a una hora poco familiar, las veces de más sin público alguno, y que no cabe duda que los partidos de una importancia equivalente a la asistencia media. Insiste ante su madre con todo su poderío infantil en llevar su camiseta del Levante. "Mami, necesito mi camiseta del Levante". Da igual que vayamos atrasados y que toque cambiarla ni influye que su papi juegue con otra equipación. Ella es mi escudera en los campos, la abanderada del Levante en la trinchera de una liga de aficionados muy mediocres en tierra de nadie en cuanto al Levante se refiere.

Para ella, una rabieta no viene de más para conseguir que le vistamos con sus colores. Como tampoco viene injustificada cuando, de vacaciones en Valencia, admiramos el Ciutat por la avenida de los Machado, casi de película nos pilla un semáforo en rojo para poder apreciarlo unos segundos más en toda su grandeza. Pero de repente se inserta un camión que tapa las vistas del templo. Que no duden, fue mi hija la que más lloró en el coche. Un "Levante" desesperado entre lágrimas y quejidos lo único perceptible en aquel momento.

En el mundial femenino, el día del España-Estados Unidos, ella no dudó en que jugaba su "Levante". Bien podría ser que ella asociara todo lo que sea jugar con un balón con el Levante pero creo que no. Con Marta Corredera haciendo constante intervenciones, ella no perdía detalle, apuntando con el dedo al televisor siguiendo a la levantinista. Tampoco dudó, lo digo aunque suene a mentira, en hacer su única caca en una bacinica hasta la fecha (sí, nos ha costado un poco desde aquel día) conmovida y en clara protesta por el arbitraje.

Me acuerdo de alguna vez, ya lejana en la memoria inconsistente de un papi que tiene peque, cuando tenía que convencerla de poner la camiseta en vez de algún vestido preferido en un día con papi o en un día de partido. Entonces, habrá costado un mínimo de razonamiento. Ahora, es ella quien me dice directamente, "Papi, pon tu camiseta del Levante". Por supuesto que cumplo y me la pongo y, luego, me maravillo, ¿por qué no la tenía puesta ya? y reconozco sin tapujos que la mayor cosa que he hecho por el Levante, entre las poquísimas cosas que habré podido hacer, es colaborar en su existencia.

Aprendiendo sus letras...

Directamente pide, ya en reiterradas ocasiones,
 que hagamos el "Estadio del Levante"

Viendo al Juvenil en Copa del Rey en Buñol





30 junio 2019

Testigos de las generaciones "invencibles" del Levante


Las vacaciones de verano que a mí me tocan no pasan por ver a los primeros equipos del Levante. Solemos venir en junio en plena marea baja en cuanto al calendario levantinista, pero aun así hemos visto algún partido de Primera, partidos del femenino y de la cantera. En el caso de este junio que acaba hoy, pudimos vivir algo histórico y una delicia futbolera: el Juvenil de Alessio Lisci. Su proeza de estar a las puertas de la final de Copa del Rey, ¡y de qué manera!, vivirá en mis recuerdos muchos años. Más aun porque yo tengo claro que ahora son tres generaciones de mi familia que han visto a un Levante juvenil invencible.
"Los Invencibles" del Tomo II de La Historia del Llevant UD
de Felip Bens i José Luís García Nieves

El primero fue mi abuelo, que en plena juventud vivía en la actual calle Dr. Lluch a escasos pasos de la Plageta, el viejo campo del Levante FC. Como escribí hace años aquí en un blog "Una casa muy levantinista" allá, esa era la vivienda donde más años se establecieron los Sanchis Amades en el Cabanyal y donde fueron censados consecutivamente en 1920 y 1924. Justo en este segundo censo, se estaba escribiendo la leyenda de los Invencibles sobre los campos de fútbol, una generación juvenil del Levante FC en el Cabanyal que conquistaba a la España futbolística. No tengo pruebas definitivas de que mi abuelo fuera testigo de algún partido pero sí tengo fé de que todo lo que me ha pasado en los últimos diez años en este blog no haya sido por mera casualidad y sería muy raro que uno, estando en plena edad juvenil no se interesara ni estuviera al tanto del equipo de jóvenes de su misma edad y barrio. De hecho, me resulta mucho más antológico pensar que todo aquello le pudiera pasar desapercibido a mi abuelo. Los Invencibles desplegaron un talento y un domino futbolístico insuperables. Emilio Nadal, jefe de prensa del Levante actual y historiador del club, describió aquel grupo de jóvenes de esta manera...
“Su propuesta era cartesiana y tremendamente creativa. El fútbol elevado a su pureza absoluta” 
Titular de SuperDeporte bautizando a una nueva generación "invencible"
Si fuera capaz de la prosa de Emilio Nadal, me pondría a escribir enseguida sobre el Juvenil de Alessio Lisci de esta campaña 2018-19. No merecen menos. Fue un deleite ver su progreso y como superaba su eliminatoria con el Sevilla y aprender, una semana antes de nuestra llegada a Manises que íbamos a poder disfrutar de un partido en directo. Iba otra vez detrás de los pasos de mi abuelo, reflejando una vez más un suceso en su vida. Este Levante Juvenil había sido invicto a través de su campeonato de Liga Nacional y subcampeón. Su entrenador es la envidia de media España. No en balde son los herederos del título de "Invencibles".

En esta ocasión, me pudo acompañar mi hija a ver el partido, siendo ella ya la tercer generación que ve a un Levante Juvenil Invencible. Ella crece en otro mundo, lejos del Ciutat, en donde el Levante es una afición doméstica: nunca antes había visto a alguien más que sus papis con camisetas del Levante, se vio algo especial en sus ojos cuando escuchó por primera vez por boca de desconocidos los cánticos levantinistas que ella sabe de memoria. Fue muy especial compartir una tarde en Buñol, recordar de otras visitas el microclima tan particular que tiene la Ciudad Deportiva, aprovechar para marcar unos goles en los campos suplementarios con mi hija y verle al juvenil hacer lo mismo y perforar a la meta visitante con varios goles de elaboración en conjunto. Siempre estaremos agradecidos a este cuerpo técnico y estos jugadores por la manera en que nos enorgullecieron de ver a nuestro escudo portado con tanta dignidad y excelencia.

Una semana más tarde, los chicos se aferraron a su condición de invencible, incluso aunque el resultado final de la eliminatoria no nos fuera justo. ¿Quién iba a decir que un juvenil que encaja un resultado parcial de 0-2 a nada menos que el varias veces vigente campeón, el Atlético de Madrid, solo para remontar y llevar la eliminatoria a sus últimos suspiros y al último pitido sin estar resuelta? Es de alabar y celebrar la entrega, fé y esfuerzo de este grupo de jóvenes y su maravilloso cuerpo técnico. Esta nueva generación de "Invencibles" ha de seguir su maravilloso progreso. Queremos disfrutar de esta generación de canteranos muchos años y así poderle decir a mi hija que ella vio jugar a aquellos estándares del primer equipo masculino cuando ellos eran chavales.







23 junio 2019

Volver al Cabanyal

Marca de "El Águila" en el Mercabanyal

VOLVER AL CABANYAL

Volver a palpar tu brisa levantina
Volver a deambular por tus entrañas
Volver a encontrarme en tus carrers estrets
Volver a sentir tu esencia marinera
Volver a sintonizar con tu compás
Volver a reflejar tu color y calor
Volver a estar en mi piel
Volver a descubrir
Volver a encajar
Volver a ser
Volver a volver.
Ahora, sólo quiero...


Dean Burrier Sanchis




08 diciembre 2018

Yo, a una "amplada" de Joan Amades (etnógrafo catalán)


Signe de má amb significat de "Amplada llargada" representat per Joan Amades
Muchas veces las búsquedas genealógicas en internet, sobre todo antiguamente, conllevaban sortear por un montón de resultados no deseados o no aplicables a lo que uno buscaba. Hubo que mover hilo para desplazar la montaña de resultados no deseados para llegar a un dato valioso. Indagar en internet por la herencia materna de mi abuelo, de la rama Amades era sinónimo de topar irreparablemente con Joan Amades, etnógrafo y folclorista catalán de máxima referencia, según mis lecturas algo así como el padre del estudio del folclore catalán. Por años era conjetura mía que alguna relació compartíamos pero no pasaba de la mera teoría por la coincidencia de apellidos y de origen. Mis antepasados Amades vinieron del norte, de Tarragona. Como la barrera que acaba siendo la piedra angular, resulta que no se distanciaba mi conjetura de la realidad.

Este mes, y sin esperarlo, topé con el "lligam" que me conecta, a apenas una "amplada", de Joan Amades. Buscaba pistas sobre mi tatarabuelo materno, Vicente Amades i Alcoberro, padre de Ramona y Vicente Amades Alabau. Solamente sabía, gracias a mi padrino Joan Bosch i Gosálvez, su nombre y su aproximado lugar de origen (Tarragona). De hecho, este nombre fue castellanizado de su nombre verdadero: Vicenç. No tenía la más mínima idea de que mi tatarabuelo era y es una figura destacable en la cultura catalana como informante del folclore, cançons, rondalles i molt més a su sobrino, Joan Amades. Vicenç era primo hermano de Blai Amades, el padre de Joan Amades i Gelats. Mi tatarabuelo contaba con una impresionante trayectoria como marinero, pastor de cabras, trashumante y labrador. Basta con repasar los índices onomásticos de las obras del prolífico Joan Amades para ver la importancia que tenía mi tatarabuelo en informar y compartir rondalles, canciones e historias de la cultura catalana. No menos obvio e importante es la veneración que tiene Joan en su tío.

Prosigamos a dos descripciones de Joan Amades de su "oncle petit" Vicenç para iluminar la trayectoria de este ilustre obrero, ese tan refinado como analfabeto. Primero, en una obra sobre cançons catalans y específicamente las aportaciones de mi tatarabuelo.
"Oncle petit nostre. Pastor, bosquerol i mariner. Havia exercit i practicat tots els oficis de bosc i de mar, havia navegat amb tots els vents i per totes les mars, corregut a peu la Península i gran part del migdia de França i d'Itàlia. Personatge folklòric de primer rengle i de gran força, posseïdor d'un cabal de coneixements de cultura tradicional imponderable dins d'una profusa varietat d'ordres, i, això no obstant, era eixut per a la cançó. Sabia poques cançons, no cantava gaire, entonava malament i en boca seva les cançons perdien i degeneraven, contràriament a com passava amb les espècies orals narratives que millorava i embellia amb abundor de detalls. Poques cançons li havem recollit." (Citat al vol. 2, p. 1331)
 Aquí, en su importancia a la hora de contar las rondalles.
Oncle nostre. Analfabet. Encarnava valors tradicionals de tot ordre, que vivia i practicava amb tota intensitat, tant dins del pla material com espiritual. Malgrat el seu analfabetisme, era un savi dins el sentit primitiu del concepte. Fou pagès entès, pastor competent i practicà tots els oficis de bosc, carboner, llenyataire, escorçaire, pegaire, guicaire i calcinaire. Durant molts anys féu de traginer i menà uns captaires tranhumants amb els quals seguí gairebé tota la Península. També capitanejà una colla de segadors, amb la qual seguí les contrades bladeres del Baix aragó i les Riberes del Matarranya i de l'Ebre, els cims del Parrissal, el Priorat, el Pla de Tortosa, el Mestrat, el Millars i el Montsià. Traslladat a Barcelona, es dedicà als oficis de mar i durant molts anys féu de pescador i de mariner. Viatjà per totes les mars i naufragà tres vegades. Entre els oficis de port era conegut per en Maiet, i a la Barceloneta, entre mariners i pescadors, el coneixien per en Mitja Lluna. Era de dienda fàcil i bon parlador. On era ell aviat s'aixecava conversa, i d'ací que hagués parlat i fet parlar molt i hagués assimilat idees i elements de tots els ambients en què havia viscut. (Citat al vol. 1, p. 1545)

Francamente, abrir este nuevo capítulo y destapar estos nuevos tomos (literalmente) de historia familiar me llena de orgullo y alegría. Supone una nueva frontera en mis investigaciones y una riquísima herencia cultural. Me gustaría pensar que la epigenética me haya permitdo heredar la capacidad de preservación y la reverencia para la lengua, las canciones y la historia de los Amades. Veo paralelos, salvando las distancias evidentemente, entre lo que yo pretendo hacer y he hecho por mi cultura y memoria familiar. Ahora, me despido. Las rondallas y las canciones me llaman para llenarme el alma de memoria histórica...




Dos tomos de uno de los cientos de libros publicados por Joan Amades






19 noviembre 2018

Una caravana de sentimientos

"DENIED" Obra de Amy Leu


En el mismo día que llega la caravana de inmigrantes a la frontera entre Estados Unidos y México, entre el enojo y desprecio, también indignación y respaldo, a ambos lados del río Bravo, es acto de humanidad y empatía mínima recordar los pasos de nuestros antepasados. Largamente he escrito sobre mi abuelo Vicente Sanchis Amades, como entró en Estados Unidos de manera ilegal y siendo "Illegal Alien" entró al servicio militar. No lograría la ciudadanía estadounidense hasta que pasó por 5 años de servicio en Nicaragua, la Guerra Civil Española, Campos de concentración en el norte de España y el sur de Francia, siendo refugiado en altamar para meterse otra vez de lleno en un conflicto armado alistándose en la Segunda Guerra Mundial. Solo después de estas travesías lograría lo que a mí se me dio por mero nacimiento. Sin embargo, ventajista sería hacer eco del discurso de algunos en este país sobre "las maneras" de sus antepasados frente a los inmigrantes del siglo XXI. Por mucho que se quiera distinguir y adulterar al pasado, fuimos, somos y seremos migrantes, refugiados, trashumantes, HUMANOS en busca de algo mejor. Los refugiados del pasado, presente y futuro siempre han sido dispuestos a arriesgar la vida por la vida, o la vida por los sueños, incluso cuando normas, cuotas, bloqueos, armas, barreras, muros o leyes han impedido. Invoco la migración como derecho humano que es. Derecho que han invocado desde siempre mis antepasados y que yo soy incapaz de negar a los demás, por mucho orgullo que tenga de mis antepasados. El mundo se divide entre personas que tienen empatía y las que no...

¿En qué bando te posicionarás?

29 octubre 2018

Dos grados de separación del Levante U.D.

Portada del original de vinilo del Himno del Levante U.D.
(Reproducida de la "Historia del Levante U.D." dels grans Felip Bens i José Luís Garcia Nieves)

Com a part d'aquest viatge, 

aunque no como motivación principal, siempre ha sido una motivación inquieta establecer las posibilidades de que alguno de mis ancestros fuera del Levante o tuviera vínculo de alguna forma con el Levante Unión Deportiva. Como bien es sabido para quien haya pasado por este blog en algún momento en los últimos 9 años, hasta los espías rusos, Да вам тоже, reconocerá que el Levante es la herencia más importante que he recuperado en este viaje de autodescubrimiento y recuperación de memoria histórica. Fue la entidad unificadora que me permitió indagar muchísimo más en mi búsqueda y mi árbol genealógico gracias a la ayuda de mis padrinos, tan fieles levantinistas, Joan Bosch i Rosa María Alcaina. Ha sido desde los inicios y seguirá siendo un tema vital en estos estudios y este blog.

El cuadro negro, la casa de los Sanchis Amades en El Cabanyal,
y marcado con "A" el campo del Levante U.D.
Evidentemente, me enorgullece la mera idea hipotética de esta vertiente investigativa. Bien es cierto que me seguirá interesando por el resto de mi vida, por muy complicado que sean nuevos avances. Como en su día, aunque totalmente conjetura, escribí felizmente sobre la posibilidad de que mi abuelo pudo haber visto a Los Invencibles, aquellos míticos futbolistas del Levante FC que fueron auténticas leyendas del fútbol base. Es de pensar que un joven que vivía a escasos cuadros del viejo campo "La Plageta", pudo haberse pasado por allí como escribí hace justo 6 años. Hoy he llegado a algo más firme y simbólico. Si bien hace escasos días recordamos a Rafael Alcaina (se cumplieron 25 años de su fallecimiento el pasado 26 de octubre) y un símbolo importante del levantinismo, su bandera y estandarte, no esperaba encontrar una conexión familiar en otro símbolo, el himno. 

Arriba: Himno del Levante U.D. (Audio)
Abajo: Retrato de Pascual García Miquel 
en la portada del Himno del Levante U.D.
El Levante U.D., fruto de la gran vitalidad cultural y musical de los poblados marítimos, posee uno de los himnos más antiguos del fútbol español. Si bien hay un Sanchis, José precisamente, que firma la letra tan entrañable del himno, no van los tiros por allí, ya que no tengo constancia de alguna conexión familiar, pese al apellido compartido.

De este Sanchis viene la idea inicial de crear un himno para el decano del fútbol valenciano, después de una visita a Bilbao. A partir de allí se involucren varios profesionales. Antonio Ramón Sancho y el poeta Joaquín Sendra ayudan a Sanchis a componer la letra allá por el año 1953. Mientras tanto, Juan Miguel Olcina Bertomeu y Pascual García Miquel se encargan de componer y grabar la música acompañante y tan emblemática.

Cabe recordar el papel importante que tuvo el himno como muestra del apoyo social del club. El himno nació en un momento muy complicado para el Levante, una vez más puesto en apuros para sobrevivir: "Vallejo estaba bajo amenaza de embargo y el Llevant corría riesgo de desaparecer. Pero las filas estaban más prietas que nunca" (Tomo III, p.357, Bens i García Nieves)

Pascual García Miquel era por entonces el director del Ateneo Musical del Puerto, puesto que mantendría entre 1948-1958. En esta misma época, llegaría a firmar otra composición además del himno, componiendo así un paso-doble llamado "El Hombre Bueno" dedicado a Vicente Amades Alabau, mi tío-bisabuelo y un incansable fanático de la música en El Cabanyal del que aquí en el blog se ha escrito mucho:
Este pasodoble se suma al pasodoble de Jaime Teixidor, "Amades Alabau" y será un nuevo tema musical por el que indagar para recuperar su partitura. Supone un nuevo tesoro a sumar y disfrutar en la memoria familiar.

Así es que uno de los compositores del Himno del Levante, también dedicó una composición a mi tío bisabuelo


Así es que uno de los mismos compositores del Himno del Levante U.D. también dedicó una composición a un símbolo de la familia Amades. Lo cierto es que no debe extrañar porque Vicente rondaba los centros de levantinismo en El Cabanyal. La banda que Vicente fundó (La Unió de Pescadors) compartía su sede, El Casinet, con una peña del Levante. Fins i tot, quedo en dos grados de separación por ahora entre los Sanchis Amades y el Levante Unión Deportiva. Al menos a nivel histórico porque la separación entre mí y el Levante es nula. Es más, en esta época de oro con Paco López es simplemente imposible no verse reflejado íntegramente en este Levante, este técnico y este equipo que firman una época de euforia absoluta para el levantinismo. Seguiremos siendo levantinistas, sin ninguna separación más allá de estos 6.000 kilómetros que al final son un espejismo.




Fuentes:

Ateneo Musical del Puerto:

Historia del Levante U.D. por Felip Bens y José Luís García Nieves

08 octubre 2018

Volver a Niágara, 50 años después

NIÁGARA

Gracias a Kris, la sobrina de mi abuelo a través de una esposa posterior a mi abuela, pude recuperar fotos inéditas de los viajes de mi abuelo. Ella conservaba fotos del viaje de la pareja a España, documentadas anteriormente aquí en el blog.

Además, en aquel álbum rescatado se aprecia un viaje a Canadá: principalmente a las ciudades Niágara y Montreal, aparentemente para apreciar la exposición mundial del 67 en la ciudad de los santos y los pecados.

Resulta que el pasado fin de semana pudimos visitar a Niágara por primera vez, curiosamente a 50 años de la visita de mi abuelo (las fotos de aquel viaje fueron fechadas en agosto de 1969)

Como siempre, es una sensación especial la de volver a pisar las huellas de mi abuelo, volver a recorrer sus pasos y descubrir algún detalle nuevo de su vida. En este caso, reproducimos una de las instantáneas de aquella visita del abuelo y contemplamos la maravilla que le debió causar a aquel, tan viajado marinero que había atravesado el Atlántico tantas veces, los Grandes Lagos y los ríos de Nueva York también. Evidentemente, quien nace cerca del agua, recibe siempre esta llamada para volver hacia ella.

Queda pendiente una visita a Montreal para volver a recorrer más pasos en este camino para volver a sentir lo que es "Volver a los sitios donde nunca he estado".




28 septiembre 2018

Renaixement del pasodoble "Amades Alabau"


VICENTE AMADES ALABAU
Le tenemos dedicado, con su retrato, 
un espacio musical en nuestra biblioteca familiar

Allá por el año 2012, contamos la historia de Vicente Amades Alabau, mi tío bisabuelo y gran aficionado de la música. Relatamos la historia bajo el titular de "Som la canço que mai s'acaba" pero, para ser sinceros, bien parecía estar en el olvido el pasodoble en su honor, el homenaje realizado por Jaume Teixidor bajo el título de "Amades Alabau".

Existía una única versión grabada de la canción en internet (por La banda sinfónica de Baeza). De hecho, me costó algo de esfuerzo recuperar la partitura original, algo que me interesó hacer a pesar de no ser capaz de tocar un instrumento personalmente. Sentí la llamada a recuperar aquellas notas que inmortalizaron a mi antepasado y un archivo vivo de nuestra historia familiar. Al final, fui capaz de hacerlo gracias a la generosidad de los miembros de un foro musical.

La partitura fue compartida con la banda de la que Vicente era un fundador, La Unión Musical de Pescadores del Cabanyal, una parte de su historia gracias a mis padrinos Joan Bosch y Rosa María Alcaina. Bajo la tutela de su hijo, el entonces director y ahora Guiness World Record Holder, Didac Bosch i Alcaina, el que considero un hermano, tuvo el gran detalle de no sólo ensayar la canción sino de presentarla en plena Semana Santa marinera en el 2014, delante además de la sede de banda, El Casinet (video de la presentación más abajo).

Ahora, curiosamente, la obra de Jaume Teixidor Dalmau, homenaje a mi tío bisabuelo, parece estar ante un renaixement con muchas más presentaciones y hasta una versión grabada en estudio. Quisiera compartir estas novedades y celebrar una vez más este legado familiar tan especial. Brindamos por Vicente Amades Alabau y la música, ese medio inmortal y trascendental en la formación de la identidad personal.

Versión de La Unió de Pescadors (abril de 2014)

La banda que fundó Vicente Amades Alabau lleva el pasodoble de nuevo al cor del Cabanyal y al Casinet, la sede de la banda y obra del abuelo de mi padrino, Joan Bosch i Gosálvez.

Amades Alabau from Dean Burrier Sanchis on Vimeo.

Grabación de estudio: "La música de les nostres festes"

Aparentemente grabado en el año 2005, pero solamente disponible en plataformas digitales a partir del pasado diciembre. No tuvimos conocimiento de esta grabación hasta recientes fechas.


Banda de Música de Azuqueca (16 de junio de 2018)

Esta banda ha presentado el pasodoble en varias ocasiones, con distintas grabaciones disponibles a través de Youtube. Aquí la que consideramos la mejor.



También hay más presentaciones documentadas si bien no se conservan grabaciones de ellas:




Vicente Amades Alabau nació el 19 de julio de 1883. Fue casado con Dolores FLETES MARTÍNEZ (ca1884 a 1948) y más tarde con Isabel FERRER OLIVARES (1907 a 1981). En los censos de 1935, 1940 y 1945, vivía en calle Progreso 82 bajo, y luego en 1950 se cambió la numeración al nº 78 pero vivía en el mismo domicilio. Cuando murió estaba viviendo en la calle Luís Navarro 93 bajo (una calle justa detrás de la calle Progreso. Vicente murió el 26 de enero de 1969 a las 17:00 a causa de una colapso cardíaco y cáncer de intestino. Fue enterrado en el Cementerio del Grau.

Muchas gracias a mis padrinos Joan Bosch Gosalvez y Rosa María Alcaina por sus investigaciones sobre mi tío bisabuelo que contribuyeron bastante a lo que aquí y en el pasado se ha podido contar. También, le agradecemos a Didac Bosch i Alacaina por considerar tan importante la recuperación histórica del pasodoble con la banda que fundó Vicente. Y, cómo no, también le agradecmos a Jaume Teixidor Dalmau, allá donde esté, por inmortalizar a un antepasado y cabanyalero singular.